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RELATOS EROTICO Mi sobrina
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Luli (la voy a llamar así) se sentó a mi derecha y quedó acorralada entre una columna y mi cuerpo. Ella llevaba puesto un vestido de verano medio transparente con breteles, por el cual se le traslucían unos pequeños pezones carnosos y se le notaba la bombachita blanca que llevaba. A ella dado el lugar que ocupábamos no le quedaba otra manera que pedirme pasar para levantarse o bien tirarse por abajo de la mesa. En todo momento traté de servirle cosas para rozarla, me excitaba mirándola de reojo, para esto yo ya tenía mi pija redura y mojadita, un par de veces tiré la servilleta a propósito para rozarle las piernas y mirárselas bien de cerca. A todo esto cada vez que la tocaba notaba que se quedaba quietita e inmóvil, como paralizada. En un momento dado, Luli le dice a la madre que se quería levantar de la mesa, a lo que le respondió que no había impedimentos para ello, pero que para no molestar a su tío le dijo que pasara por abajo de la mesa. Por mi parte me quedé quieto y mi sobrinita muy obediente corrió un poco la silla y se subió un poquito el vestidito para gatear, En ese momento rocé su culo con mis nudillos de la mano derecha, de abajo hacia arriba sintiendo toda su rayita en el ortito. Me salían juguitos gelatinosos por mi pija, sintiendo que la cabeza la tandría violeta por explotar. De repente ella al sentirlo se quedó nuevamente paralizada y antes de deslizarse por abajo de la mesa nos miramos a los ojos, pude percibir en ella una mezcla de temor y de goce. La madre vió mi movimiento y me dijo que no preocupara por la silla que la dejara así, por lo que suspiré con alivio, nadie se imaginó ni pudo percibir la situación que se daba entre Luli y yo. En un segundo giré la mirada nuevamente hacia abajo de la mesa pero por mi izquierda y noté que mi sobrina estaba mirando mi miembro que asomaba con su cabeza por mi pantalón corto, creí que ahí nomás eyaculaba. Después de un buen rato, mi primo y su mujer se fueron a dormir la siesta. Las piezas de las chicas están en la planta alta y las de mis primos en la planta baja, a mi me habían acomodado solo en una de las piezas de arriba. Las cuatro hermanitas estaban en el comedor y yo me fuí para arriba, cuando iba a subir la escalera se me cruza Luli y empieza a subir rápido la escalera, en ningún momento dejé de mirarle el culo y la bombachita en la cual se veían manchitas más oscuras que lo blanco de su color. Al salir de la escalera hay un pasillo que da a las piezas y al baño, ella llegó primero que yo a su cuarto que estaba a la izaquierda del mío. Cuando miro a su puerta veo que está entreabierta y que Luli me estaba espiando mientras que caminaba hacia el fondo del pasillo, automáticamente me bajé un poco los panatalones cortos y dejé saltar mi pija, masturbándome lentamente. Mi trozo estaba hinchado y erecto como nunca antes lo sentí haberlo tenido, ella no paraba de mirarlo y me fuí acercando, frente a ella y como no dándome cuenta que me observaba, terminé mi hermosa paja, tuve que limpiar apurado el piso y esconder mi pantalón en una bolsa de nylon. Luego me metí en el cuarto y mi sobrinita cerró la puerta despacio como para que no me diera cuenta. Al rato mis primos deciden ir a la pileta de sus suegros, yo no pensaba en otra cosa que en Luli y que no dijera nada de lo que había visto, además del miedo lógico, me volvía loco de obsesión por tenerla en mis manos y sobre mis piernas, deseaba tocarla y chuparle todo su cuerpo y carita, que por cierto es muy hermosa. Tiene piel blanquita y ojos claros, su cabello es castaño y lacio. Tengo mucha confianza con ellos y les dije que prefería quedarme a descansar y que a la noche íbamos a tener tiempo para compartir, en ese momento, para sorpresa mía Luli les dice que ella aprovecharía para estudiar matemáticas. Les dije que yo podía ayudarla. Lo agradecieron y se fueron con las otras tres chiquitas. Casi en silencio tomamos la merienda y ella trajo sus cosas de matemáticas, le propuse ir al sillón del comedor para estar más cómodos y aceptó con una sonrisita. Opté por hablarle tranquilo. Le dije no te quiero hacer daño y si hasta acá llegamos queda en nosotros dos lo que pasó, tus padres serían capaces de matarme. Le propuse si quería ver bien de cerca mi pija y tocarla, me contestó con un sí tibio, pero sus ojitos denotaban brillo. Pasé enseguida a sacar mi pija erecta y a mostrársela. Enseguida se la arrimé a la mano y me la empezó a acariciar por arriba, le mostré como agarrármela y empezó a pajearme despacito, todavía puedo percibirlas y sentirlas. Enseguida la recosté sobre el sillón para tocarla a ella, primero me dijo que no pero después cedió, como entregándose a la situación. Le saqué las zapatillas y le acaricié sus pies pasándole mis dedos por entre los suyos, lentamente subí mi mano derecha por toda su pierna, le fuí subiendo el vestidito y llegué al lugar deseado, fuí levantando la falda del vestido hasta arriba de su ombligo, quedé de frente a su bombachita. Comencé a pasarle los dedos medio e índice por la rallita de la conchita por encima de la bombachita que se veía húmeda, seguí pajeándola un rato por encima de la bombachita hasta que apoyé mi boca y mi nariz en su gordita concha. Sus olores y jugos a través de su braguita me enloquecían cada vez más, ella estaba con los ojos cerrados gozando, se veía relajada y disfrutando, le saqué todo el vestido por encima de su cabeza y pude ver sus pezoncitos, redonditos y gorditos, de color castaño a rosaditos. Apenas le saqué el vestido, me acerqué a su carita y le di un beso en la boca sin sacar la lengua, ella respondió con sus labios carnositos, ahí mismo le pasé la lengua por los costados de su boquita y se la hice tragar, le enseñé como responder con su lengua y ahí al sentirla acabé sobre. Para estar tranquilos decidí subir al cuarto de ella que se ve el costado por donde entra el auto mi primo y nos daría tiempo a separarnos en el caso que llegaran antes de lo previsto. Ya en la pieza de mi sobrinita, volvía sacarle el vestidito y recomencé la tarea, mientras la besaba en sus pezoncitos, con mis dedos le corría el costado de la bombachita y empecé a tocarle el coño, lo sentí gordito de labios gruesitos. Mi erección era enorme y en cualquier momento me venía de nuevo, le arranqué de golpe la bombahita y ella me decía que no lo hiciera, que tenía miedo... ahí le dije que no era justo que yo le había mostrado todo. Ahí manipulé la situación y dejé que me chupara la pija. Apenas se la puse en los labios, ella me besaba la punta de la chota, se la puse en la boca y en cuanto sentí su lengua en la cabeza de mi pija, exploté llenándosela de leche y luego el resto de su cara, procedí a limpiarle todo con mi lengua. Bajé hasta su coño, comencé a chupárselo pasándole la lengua por arriba, por abajo y por los costados, ella se sentía entregada hasta que posé la punta de mi lengua en su rayita y ví como se abría de a poquito, para ese momento nuevamente estaba erecto, comencé a separale los pliegues y ver su coño rozadito, estuve como 10 minutos chupándoselo mientras Luli no paraba de gemir. Para ese entonces puse dos almohadas debajo de su vientre para subirla y empecé a chuparle el culo, estaba dulce, en ningún momento lo sentí amargo, en mi boca tenían los sabores de su conchita con sus líquidos, su pis y ahora el de su culo. Después de un buen rato decidí que era el momento de comerle el coño y desflorarla, le dije que nadie se iba a enterar que quedaría de por vida entre nosotros y que si no quería yo no la obligaba a nada. Aceptó y me pidió que no le doliera, ahi mismo empece a pasarle la cabeza de mi pija por su conchita y una vez bien húmdea se empezó a abrir solita como invitándome. Su conchita es totalmente gordita, una hermosura. La tomé a los costados de su cadera y subiéndola un poquito comencé a empujar, en ese momento escuhé su gemido ahogado y vi sus ojos cerrados por su cabeza torcida hacia un costado. Le penetré primero con la cabeza y luego fuí empujando hasta meterle la mitad de mi miembro, ahí sentí algo que se rompía y salió un hilito de sangre, a ella se le caían lágrimas pero no dejaba de gozar. Luego comencé a meterla y sacarla con cuidado, cada vez estaba más mojada y jadeaba hasta que le llené la conchita con toda mi leche que a su vez salía por todos los costados de su vaginta. Luego no paré de chupársela y le dije que se fuera a limpiar bien la conchita, nos bañamos juntitos de inmersión en la bañera y le pasé el jaboncito por todos lados, hasta que se lo empecé a pasar por el marrón de su culo y le puse mi dedo índice adentro, ahí tuve una nueva erección y le pusé en la entrada del culo crema de enjuague para el cabello, le dije que se agarrara de las canillas y sacando mi pierna izquierda de la bañera y agachándome un poco encontré la posición justa para metérsela, empujé con dolor hasta que fué dilatando su culo, pude metérselo solamente hasta donde terminaba mi cabeza ya que el grosor de mi pija y siendo su primera vez me decía que la lastimaba. Luego limpiamos toda evidencia, se cambió y nos pusimos a estudiar. Debo confesarles que tengo miedo que descubran lo que pasó pero lo volvería a hacer y no veo el momento de ver nuevamente a mi sobrinita que en unos meses cumplirá 19 añitos. Hasta pronto.